Echazón

Inés Aráoz [1]

                                                                            A Hugo Foguet

Vine a ser tu casa
Bien en claro lo tenías
Tu errancia por el mundo
Y extranjero
Buscando el plato tibio
De la luz doméstica
Desde antes del comienzo
Y el desasosiego
De la nube rota
Por el esfuerzo desmedido
De tu brazo mío de soberbia
(Del mismo brazo hablo
Con que me ceñiste a tu medida
De viajero)

Vine a ser tu casa, digo
Buscador de soles
Y de diosas
Y al agua juntos
En cada temporal echamos
Las medias tintas, las medias frases
Los rezongos
Tu cuerpo al mío anillado
Y aún te veo niño -yo, tu madre-
En lo peor de la tormenta
Descubriendo el escondrijo
Del candeal y la ambrosía
Tu medida y la mía
La insensatez del primer abrazo
La penosa búsqueda de Dios
De la pureza

La entelequia
De nuestros dos cuerpos fundidos
Aún te veo
Empujándome al delirio
Rezumando la ambrosía
Ofreciéndome el deleite

Vine a ser tu casa
El barco fiel que para nosotros era
Símbolo de la fe
Los dos lucíamos las marcas
De la común medida
El destierro, lo sé -dijiste
Y buscabas a tientas la luz
Del hogar
El leño familiar, la madre
El plato tibio del candeal
Y la ambrosía

Y en las tormentas, juntos 
Anillados
Echábamos por la borda
El peso muerto
De las medias tintas, de las medias frases
¿Por qué cantábamos
Buscador de soles
Y de diosas?
¿Por qué bailábamos, hechizador
En lo peor de las tormentas?
La fe es algo -me contestas
Y mi corazón asciende
Como un pelusilla blanca
Que el viento prende
Vine a ser tu cuerpo

Ceñido por un brazo de hierro
Al rojo
La vulva y tu miembro dominador
Azote del alma esa pureza
Que los dos buscábamos
¡Qué nos cruzara la fe!
Y tu lengua fornicadora
Lanzaba al cielo imprecaciones
Que mi garganta afónica
Sólo podía silbar

Silbo de la noche
Pájaros nocturnos
Nos quemaban el aliento

Vine a ser el grito
De la mujer doliente
Que ha perdido al amado
Como me perdías tú en tus sueños
Tantas veces
Y los ojitos tiernos de la domesticidad
Te dieron lo que podías
El dulzor de la madre
Primera ambrosía

Y como los verdaderos poetas
Y los grandes pecadores
Con la palabra me haces tuya
Látigos de posesión
Se anudan a mi garganta
A una vez despotricando
Y bendiciendo

¡Basta ya! -me digo
¡Te amo y Basta!
 

Notas al pie    (>> volver al texto)
  1.  Inés Aráoz. San Miguel de Tucumán, 1945. Ha publicado: La ecuación y la gracia (1971), Ciudades (1981), Mikrokosmos (1985), Los intersticiales (1986), Ría (1988), Viaje de invierno (1990), Las historias de Ría (1993) y Balada para Román Schechaj (1997). >>