Sextinas

Carlos Schilling [1]

Arturo Belloc

Vuelven, vuelven, escucho que las voces
vuelven a mis oídos desde el fondo
turbulento del mar, y todo cambia
en esta pieza blanca donde vivo
encerrado, sus muebles y sus muros
se funden en la misma visión de olas

que avanzan por la playa desierta, olas
que se mueven al ritmo de las voces
marinas y se acercan a los muros
de mi villa natal. No tiene fondo
esa visión, es un espejo vivo
donde el paisaje reflejado cambia

por un paisaje muy distinto, cambia
en ruinas sepultadas por las olas,
por las aguas que nada dejan vivo.
Me lo dijo una voz entre las voces
nulas que resonaban en el fondo
de la taberna: «El mar crece… Los muros

no resisten…» ¿Hablaba de los muros
de mi casa? Imposible. No cambia
mi respuesta. Imposible. Yo soy el fondo
donde discurre el canto de las olas,
y otra vez siento que ya no son voces
lo que escucho, sino el silencio vivo

de la habitación blanca donde vivo
encerrado, forzado a ver sus muros,
sin moverme, esperando que las voces
vuelvan y todo recomience. Cambia
mi visión por la imagen de esas olas
que no entiendo si vienen desde el fondo

turbulento del mar o desde el fondo
de mi cabeza alterada por el vivo
recuerdo de una voz y de las olas
que describía cerca de los muros…
Imposible. Imposible. Nunca cambia
mi respuesta al mensaje de las voces.

Nunca cambia: yo sé que sigue vivo
el mundo en que las olas y los muros
son el fondo de todas esas voces.

 

Jaime Gil de Biedma

Escribo siempre sobre otros poemas,
nada quiero decir, nada de nada,
mi tema no es el mar, tampoco el cielo,
no busco en las palabras las personas
del verbo y nunca me dirijo a nadie.
¿No reconocen en mi voz el tono

de Jaime Gil de Biedma? Es que su tono
se mezcla y se confunde con poemas
que ya no pertenecen más a nadie.
Citar sus versos es volverse nada,
es transformarse en todas las personas
que han apostado su porción de cielo

a cambio de las luces que otro cielo
les promete. ¿Por qué negar el tono
de alguien que no confía en las personas,
y sólo les dedica sus poemas
a fantasmas, a sombras, a esa nada
desde donde jamás responde nadie?

Si persone, en francés, vale por nadie,
como la voz latina, muestra el cielo
detrás de toda máscara: la nada
que vive en esos cuerpos cuyo tono
rosado han celebrado otros poemas
más justos. ¿Qué decirles a personas

que pronto dejarán de ser personas
para asumir su condición de nadie?
Ese vacío no acepta poemas
para llenarse, es mudo como el cielo,
como el mar que jamás encuentra el tono
ni el modo de cantar su propia nada.

Si cavando en el verso sólo a nada
se llega, ¿cómo pueden las personas
hacer allí su tumba? ¿Acaso el tono
es la rara manera de ser nadie
que día a día le concede el cielo
a quien paga su deuda con poemas?

Al revés: baja el cielo a los poemas
y es el tono filial de las personas,
celebrando que nadie sea nada.

 

Notas al pie    (>> volver al texto)
  1. Carlos Schilling nació en Sunchales (Pcia. de Santa Fe) en 1965. Ha publicado el libro de relatos titulado Dos variaciones (1997). Las presentes sextinas pertenecen al libro inédito Formas de ver el mar. >>