Soliloquios

Beatriz Vignoli [1]

 

Barnabé

Si cayera.
Si una mañana limpia como un templo
yo me tropezara como un cristo.
Si yo, que me purifico
cada día, yo, pulcritud
constante, inmaculado y mudo
mensajero,
cayera;
sí, yo el ángel,
inhumano antes que sobrehumano
avanzo, avanzo,
avanzo, avanzo, avanzo,
avanzo, avanzo, avanzo, avanzo
desde la mañana hasta la tarde
ignorado, invisible en mi perfección
y la virtud es mi trabajo de tiempo completo
y la santidad es mi desgracia.
Ah, pero si cayera,
si me fuese dado pecar,
inmolar mi inocencia;
si dilapidar pudiera yo estos dones
por mi sola paciencia conquistados
y caer,
entre cerdos, entre criminales
errar, equivocarme, caer,
¿me expulsarían del juego?
¡Ay, si yo pudiera tener fe
en que voy a ser perdonado!
Si cayera, caído yo
estaría a merced de la gracia.

 

Blanche D.

Lavan todo con cloro, contra nosotros.
La primavera viene como una guirnalda
china y sin pasado.
La primavera viene,
flores de ácido en una placa de metal.
Afuera, siesta agria,
afuera, el tiempo,
un resplandor agita las cortinas.
«Yo había pedido rosas». «Rosas, dije».
¿Qué clase de hotel es éste?
Mis minutos pasan sin mi vida.
Sueño con tigres, el tiempo se detiene
sobre detalles, puntos: accidentes,
sobre luminosas cicatrices.
Y mi poesía es como la tintura
del pelo de un cadáver.
¿De dónde sacan las locas su alegría?
Dibujan corazones,
esperan otra cosa que la muerte.
Cuando me muera, ¿habré significado?
Desayunaba yo con una rosa
siempre fresca, siempre diferente;
¿podré con el horror de un jarro de metal?
Aquí, se está sin sombra.
Nos han arrancado las palabras como dientes.

 

Raskólnikov en Siberia

Para los muchachos yo era el gil de la pensión;
no lo sabía. Hablaban
de mí burlonamente,
con malicia me habían apodado:
«Elisabeta».
Imagínense.
(¿La maté porque se me parecía?)
Decían, quienes se hacían pasar por mis amigos
-y algunos, con crueldad, por mis discípulos-
que si yo me quedaba en esa pieza
aunque no tuviera para el alquiler
era porque temblaba al pensar en volver a casa.
Ah, cuánto de mí se habrán reído
en blancas noches ebrias.
Hasta escribieron cuartillas
satíricas al respecto. Supe esto por mi compañero
de celda, que cortó
a uno de ellos:
«Se desangró, como el cerdo que era»,
suele decir,
jactándose. En vez yo,
no me afeito por no ver mi propia cara
en el hielo que antes del alba se forma en el agua.
Otra vez endeudado, aunque dulcemente
gracias a Sonia, para quien mi corazón
murmura insomne, entre secretas lágrimas:
«Te bancaste mi Siberia,
te bancaste mi Siberia».
¿Parezco santo?

 

Nathanel

Sospecho a la belleza las peores intenciones.
La primavera ha vuelto. Las flores insisten
en seguir manipulando al colibrí.
Tres chicas altas entran en el bar:
llevan tocados, plumas.
«Serán modelos», les digo a mis amigos.
«Serán de alguna promoción de algo».
Antes de conocerte, ay, horrenda muñeca
yo hubiera escrito versos a la Gracia.
No me pondré mejor. ¿Qué es la alegría
si el alma se maneja con resortes?
¿Llamar, a eso, espíritu?
Mis compañeros cantan la genética.
A la luna se sube con máquinas.
Los gestos han ardido,
las estrellas son moneda inflacionaria
en la noche intocable.
Antes de conocer tu vals autómata
yo hacía de tu nombre una plegaria:
Olympia, Coppelia,
en la tarde abismal, donde callabas
como callan las ruinas en lo antiguo
del tiempo y del silencio.
Mirad la tarde: le cambian los telones
y a la Luna la suben con poleas.
Las niñas venden flores en la noche,
me las ofrecen por moneditas, me han visto
cara de amante: «ángel»,
le digo a una de ellas. Tengo fiebre.
Por la calle van águilas de piedra
y el oro es el dios de toda materia.
Mirad la Forma: es un residuo del azar.
Antes de ver tu rostro sin mirada
yo agradecía cada estambre, cada pétalo.
Fumo y bebo en el mundo como un ciego.
No quiero ver qué nueva diva han estampado
en las cajas de fasos, no quiero
mirar la matriz móvil de celuloide y plata
grabarse en la pantalla, prostituir la Luz.

 

Notas al pie    (>> volver al texto)
  1. Beatriz E. Vignoli (Rosario, 1965) ha publicado Proesía (1988). Con posterioridad a esa fecha sus poemas han aparecido en diversas revistas (Expreso Imaginario, Diario de Poesía, Trespuntos, poesia.com., etc). Figura en la antología Poesía en la fisura (1995).>>